El disperso municipio de Torre La Ribera, tiene en el núcleo homónimo su cabecera y cuenta en su haber con numerosas iglesias y ermitas desperdigadas por su entorno.
Ascenderemos por el camino a mano derecha del edificio del Ayuntamiento, en el que encontraremos una balsa. En nuestro ascenso nos encontraremos en las cercanías de Reperós, núcleo deshabitado del municipio vecino del Valle de Lierp, y sin llegar a subir a él, seguiremos por el camino enmarcado por los altos muretes de piedra hasta llegar hasta las antiguas escuelas, el cementerio y la deteriorada iglesia dedicada a los santos San Abdón y San Senen, ambos de origen persa, fueron apresados por orden del emperador romano Decio; y tras conducirles a través de las calles de Roma con cadenas, fueron expuestos a los leones, que no se atrevieron a tocarles. Finalmente, murieron degollados. Entre las hipótesis de por qué padecieron martirio, se cree que por dar sepultura en sus propiedades a los cuerpos de los cristianos insepultos, bien por proclamar su fe cristiana, o incluso por el odio que el emperador Decio le tenía a su predecesor Felipe el Árabe (recordaremos que los dos eran de origen oriental).
En el propio núcleo de Torre la Ribera, se levantó una pequeña capilla dedicada a Santa Brígida, de estilo rústico y con campanario, situada junto a la fuente-abrevadero. Uno de los aspectos más conocidos de Santa Brígida (1303-1373) es el de las visiones referidas a los sufrimientos de la Pasión y a ciertos acontecimientos propios de su época, recibiendo la misión de transmitir mensajes tanto a políticos como a líderes religiosos. En la placeta donde nos encontramos, y dado que el municipio tiene en la agricultura y ganadería sus recursos económicos, puede explicarse el carácter agropecuario de los edificios que la rodean.
Nuestra siguiente parada es en el núcleo de San Aventín. Tomando el camino vecinal que une Torre La Ribera con Visalibons, bajaremos hacia el barranco Las Vilas. Tras atravesar el cauce perpendicularmente, enlazaremos con una pista ascendente con fuerte pendiente, hacia una pilona de electricidad. Esta pista nos llevará por el quejigar de El Vedau hasta un cruce de pistas, en el que tomaremos el desvío asciende a las casas de San Aventín. La aldea de San Aventín pertenece al núcleo de Villacarli, junto con los caseríos de Santalluna y Magarrofas. En esta aldea encontraremos una pequeña iglesia románica reformada en el siglo XVI, cuyo crismón medieval de forma circular, trinitaria, de 7 brazos y aro marco, hoy se encuentra en el museo catedralicio de Barbastro. San Aventín nacido en Bagneres en los pirineos franceses, se retiró para vivir como ermitaño en el valle de Larboush donde fue encontrado y martirizado por los sarracenos en el año 732.
A una altura de 1200 metros tenemos el privilegio de observar las distintas aves que viven en el valle, como el águila, el quebrantahuesos, buitres, etc.… y conocer sus hábitos, forma de vuelo, dónde anida,…